
hubo días
en los que desperté desnudo
en mitad de un campo de juego
y me tocó correr avergonzado
bajo la risotada de todo el público
y la furia de la policía inconsciente
hubo días
que terminaron tan temprano
que pude levantarme
hubo días
en los que amanecia sin nombre
entre la gente,
haciendo colas en los bancos
persiguiendo autobuses por instinto
atracando a ancianas indefensas
o suplicando una moneda
aparentando una ceguera falsa
hubo dias que me sorprendieron
en el último asiento
de una clase infructuosa
sobre algún tema
del absurdo
mundo
real
hubo días
que me atraparon de noche
con una cerveza en mis manos
y una extraña riéndose
tal vez conmigo
tal vez de mi
hubo días
en los que yo sabía tocar guitarra
y cantaba
y la gente parecía no fastidiarse
y hubo días con suerte
días
en los que el celular sonaba
y me hacía despertar
sobre una cama confortable
un olor a desayuno
y una agenda libre de quehaceres
pero nada era constante
y siempre le tuve miedo
a las cucarachas
a los amaneceres
y a la luz blanca
al final de un túnel
que todavía no encuentro
siempre tuve miedo
tuve miedo
hasta aquel día en que apareciste
para decirme
que el señor de la basura no me va a llevar
y que no hay un monstruo bajo la cama
te apareciste
para explicarme aquellos problemas
de las manzanas
me como una
cuantas me quedan
te apareciste para cambiar
mis signos de interrogación
por adorables incoherencias
y aunque todavía
no sé hacia donde patear
ni resuelvo que hacer conmigo
por lo menos
mis amaneceres
encontraron excusa
y mis temores
se reducen a perderte